camino a Vic Falls, la gente posa para la cámara, a veces parecían modelos, fotografiar caras fue una experiencia aparte.

El tren llegó por fin a Vic Falls, y, a pesar de estar tan cerca de la frontera con Zambia todavía me tomó un buen rato para recuperar mi bote de aquel vagón de carga bajo aquel calor abrazador de mediodía. Luego, con la ayuda de un “porteador urbano” y su carro, crucé la frontera caminando y luego tomé un taxi que me llevaría a mi residencia por el próximo mes: Jolly Boys! Dulce hogar, con una pileta, bar, zona de “chill out” este hostel fue el refugio perfecto del calor y de las largas jornadas de río…El río, Zambezi, esta vez sí que estaba cerca….Esa misma tarde conocí a Nico Chassing, uno de los kayakistas más sólidos con el que compartí días de kayak. Con una sonrisa en su rostro me ofreció gustoso que me uniera a sus viajes comerciales de rafting para poder bajar el río. Nico es socio de Bundu Adventures, una de las compañías de rafting que operan en Livingstone.
uno de los locales corriendo la línea central del increible rápido #5 "Stairways to heaven"

El Día “D”
La mañana siguiente estaba bastante cansado por el largo viaje desde Harare, pero con el corazón latiendo fuerte: esa mañana iba a navegar las aguas de uno de los ríos más seductores en el mundo del kayak y el rafting. El camión tardó unos pocos minutos en alcanzar el punto de partida, desde donde descenderíamos al cañón para entrar al río unos cientos de metros más abajo. El descenso hacia el río da una idea clara de la inmensidad de este cañón; una vez que llegué abajo, al put-in, estaba muy cansado pero totalmente cautivado por la vista del entorno: dos paredes inmensas, verticales, de un par de cientos de metros de altura, el magnífico puente que une a los dos países, construido 100 años atrás, una maravilla de la ingeniería para aquella época y muy imponente incluso en la actualidad.
jugando en una de las olas mas bonitas, "la escuela" ola del rápido #2 "in between two worlds"

Ese día, el plan era correr sólo los primeros 7 rápidos, ya que Nico tenía que volver a trabajar a su “oficina”. Es curioso pensar que uno podría correr uno de los ríos más espectaculares del mundo y luego ir a trabajar a la “oficina”…Los primeros tres rápidos (boiling pot, in between two worlds y #3) fueron como una bienvenida gloriosa y sin complicaciones. A partir del N° 4 las cosas se ponían interesantes: Morning Glory era el primer rápido técnico, el río gira hacia la izquierda, con un hueco gigante en el lado izquierdo y otro muy pegadizo sobre la derecha, con una línea estrecha justo en medio de los dos huecos, para luego remar fuerte a la izquierda y evitar ser empujado (o mas bien aplastado jeje) contra la pared en la derecha, y al final cargar con fuerza en una ola/hueco grande en la salida del rápido. Nico se tomaba tiempo de explicar antes de cada rápido las líneas y los movimientos a seguir. Pero luego vino el N°5, “Stairways to Heaven”, uno de los rápidos con más desnivel, Nico dijo “seguime!!” y la línea de horizonte que formaba el desnivel del rápido no dejaba ver ni siquiera la entrada del rápido, algo realmente atemorizante cuando se trata de un rápido gigante. Y al entrar en esa suerte de montaña rusa acuática gigante mi sonrisa era grande y ocupaba todo el ancho de mi rostro, eso sí que es un rápido!! Le dije a Nick, un neozelandes con el que también remábamos ese dia.
la atemorizante línea alternativa del #5, sobre un hueco gigante, tamaño zambezi
El N° 6 “devils toilet bowl” dejaba notar por su nombre, que en algún punto de este rápido el agua iba a tornarse turbulenta, y así era, a la entrada del rápido, luego de algunas olas grandes, había un remolino gigante que podía tragar kayakistas con kayak y todo por varios segundos, pro suerte la mayoría de las veces no es difícil esquivarlo por la derecha (sin meterse en otro remolino de porte en la derecha). “Gulliver´s travels”, el N° 7 es uno de los más largos y técnicos, un verdadero y sólido clase V con muchas dificultades y muy exigente. Zambezi me demostró en este rápido un poco de su potente carácter. Navegué casi la mitad del rápido boca abajo antes de poder realizar mi roll. Con cada intento de roll había otra ola que me sacudía y me volvía a poner cabeza abajo, como “torturándome” sólo un poco, para que no me olvide del que “manda” es el río…
el impresionante rápido/portaje #9 "Commercial Suicide", se puede ver la magnitud del rapido y el pequeño kayak entrando sobre el lado izquierdo de la foto...

Al llegar al take out mi sonrisa era cada vez mas grande, y mis brazos cada vez mas agotados. Pero eso no era todo, ahora había que “salir” del cañón. Otra media hora de caminata bajo el sol africano en una empinada cuesta con botes colgando de nuestros hombros y una sed que llegaba a los huesos. Africa demostraba en todo, que es un lugar duro, y sólo aquellos que son duros, pueden convivir en este ámbito.
Los Días siguientes conocí por casualidad a Pablo Rial, un excelente kayakista Entreriano, buen compañero de río y de cocina. Pablo y yo corrimos todos los rápidos del 1 al 23 y otros rápidos en secciones más alejadas. Cada rápido tenía líneas diversas, algunas arriesgadas y otras demasiado osadas. Una escuela perfecta para kayakistas avanzados, para quienes quieren pujar los límites en los rápidos más difíciles y para aquellos que quieren distinguirse en Freestyle, el Zambezi lo tiene todo.
Pablo Rial ejecutando un boof perfecto para sortear el hueco del rápido #5
Al final de mi viaje era difícil pensar que sólo había experimentado ese río magnífico. África me dio a conocer su belleza a través de sus impotentes milagros naturales (como las cataratas Victoria), su naturaleza abundante, su gente y su cultura…Zambezi fue la muestra de que todo esto es parte del equipo del kayakista cuando está por lanzarse en el N°5 o el legendario N° 9, la experiencia de ser alguien diferente después de África fue la prueba…